GUERRA DE INFLUENCIA
OpenAI desmanteló una operación rusa que usaba ChatGPT para propaganda encubierta
La compañía detectó cuentas que generaban comentarios en redes para promover un falso think tank israelí con contenido pro-Rusia. Es la operación más elaborada que OpenAI bloqueó desde el inicio de la guerra en Ucrania.

OpenAI reveló que bloqueó un conjunto de cuentas de ChatGPT que operadores rusos usaban para generar contenido en redes sociales y promocionar el International Burke Institute (IBI), un supuesto "think tank" israelí diseñado para difundir narrativas favorables a Rusia. La operación, detectada en agosto de 2026, representa el caso más sofisticado de manipulación con IA que la empresa ha enfrentado desde que comenzó la guerra en Ucriana.
Cómo funcionaba la operación
Los operadores usaban VPN para eludir el bloqueo de OpenAI a usuarios en Rusia y pedían a ChatGPT que generara comentarios en inglés para publicar en X, Facebook, LinkedIn, Substack y Telegram. Según detalla OpenAI en su reporte, los prompts estaban en ruso e incluían instrucciones explícitas para ocultar cualquier rastro lingüístico que delatara el origen ruso del contenido.
El núcleo de la campaña era el sitio web del IBI, registrado en febrero de 2025 y que se presentaba con domicilio en Israel. El sitio publicaba artículos académicos copiados —muchos con atribuciones falsas— y contenía un "índice de soberanía" que calificaba favorablemente a Rusia y negativamente a países occidentales. OpenAI identificó errores de traducción automática desde idiomas eslavos: un artículo sobre Alemania usaba "Svetofor coalition" (светофор, "semáforo" en ruso) en lugar del término correcto "traffic-light coalition".
Más allá del falso think tank
Uno de los operadores también generaba contenido en alemán para el canal de Telegram "Lahme Ente" ("pato cojo"), que criticaba sistemáticamente a Ucrania, la UE y el gobierno alemán mientras promovía mejores relaciones con Rusia. Un segundo operador creaba logos para una docena de canales de Telegram enfocados en Alemania, Estados Unidos, Francia, Polonia y Turquía, algunos de los cuales compartían contenido del IBI.
OpenAI detectó que este segundo operador pedía repetidamente resúmenes en ruso de la actividad de esos canales. Uno de ellos, "American Observer", tenía errores gramaticales evidentes en su biografía que delataban hablantes no nativos de inglés.
Detección y desmantelamiento
La investigación comenzó cuando OpenAI identificó patrones sospechosos en publicaciones generadas con IA en redes sociales. La empresa rastreó las cuentas hasta su origen ruso y las bloqueó. Aunque la campaña alcanzó audiencias relativamente pequeñas, su construcción elaborada —sitio web completo, índice propio, red de canales coordinados— la distingue de operaciones rusas anteriores que OpenAI ha desarticulado.
La compañía no permitió que esta operación usara sus modelos para generar los artículos del sitio IBI, que fueron escritos por humanos o traducidos automáticamente desde otros idiomas.
Por qué importa
Este caso confirma que los modelos de lenguaje se están usando activamente en operaciones de influencia geopolítica, y que las empresas de IA ahora cumplen un rol de vigilancia que antes era dominio exclusivo de gobiernos y plataformas sociales. OpenAI está construyendo herramientas específicas para detectar, investigar y desmantelar operaciones encubiertas, una capacidad que ninguna empresa de IA tenía hace dos años.
Para cualquier organización que adopte IA generativa, esto plantea una pregunta de seguridad concreta: ¿cómo auditar el uso de tus herramientas para evitar que se conviertan en infraestructura de desinformación? OpenAI bloqueó estas cuentas porque monitorea patrones de uso, geolocalización y contenido generado. Empresas que implementan LLMs internos o de terceros necesitan mecanismos equivalentes.
La sofisticación de esta operación —sitio web falso, índices fabricados, red multicanal— muestra que los actores maliciosos están profesionalizando el uso de IA para influencia. No basta con detectar spam; hay que identificar campañas coordinadas que combinan contenido humano y generado. Eso requiere telemetría, análisis de patrones y capacidad de respuesta rápida, exactamente lo que OpenAI implementó aquí.
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