INFRAESTRUCTURA DE IA
Amazon construye en Texas una planta de gas que sería la mayor fuente de CO2 de EE.UU.
Para alimentar un nuevo data center en Texas, Amazon está invirtiendo en una planta de gas natural con permisos para emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año, más que cualquier otra planta del país.

Amazon está construyendo un centro de datos en el condado de Pecos, Texas, que será alimentado por una planta de energía propia capaz de quemar gas natural y emitir hasta 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Ese nivel de emisiones la convertiría en la mayor fuente de contaminación climática de Estados Unidos, según reveló The New York Times.
La instalación forma parte de la expansión de infraestructura de Amazon para soportar cargas de trabajo de inteligencia artificial, que requieren cantidades masivas de energía eléctrica. Según un portavoz de Amazon citado por TechCrunch, el centro de datos "será alimentado por generación nueva in situ que no elevará los costos de electricidad para las familias de Texas".
Las emisiones de Amazon suben, no bajan
Amazon reportó el año pasado un aumento del 16% en sus emisiones de carbono, una tendencia opuesta al compromiso que asumió en 2019 de eliminar completamente sus emisiones para 2040 como cofundador del Climate Pledge. El impulso de la inteligencia artificial es uno de los factores principales detrás de ese incremento.
En su declaración, el portavoz de Amazon reconoció: "El mundo se ve diferente ahora de cuando cofundamos el Climate Pledge", aunque insistió en que "nuestro compromiso no ha cambiado".
Gas natural como respuesta al boom de IA
Amazon no está sola. Varias grandes tecnológicas están respaldando la construcción de plantas de gas natural de gran escala para alimentar sus centros de datos. La demanda energética de los modelos de IA —tanto para entrenamiento como para inferencia— está llevando a las empresas a buscar fuentes de energía que puedan garantizar suministro constante y en volúmenes sin precedentes.
Los centros de datos ya enfrentan creciente oposición política por su impacto en los costos de electricidad para usuarios residenciales y comerciales en varias regiones de EE.UU.
Por qué importa
Esta noticia pone en evidencia una contradicción creciente en la industria tech: las mismas empresas que promueven la IA como motor de progreso están construyendo infraestructura que incrementa drásticamente las emisiones de carbono.
Para cualquier organización que esté evaluando implementar soluciones de IA a escala, el costo energético y ambiental ya no es un tema secundario. Cuando elegís dónde y cómo ejecutar tus modelos, estás tomando también una decisión sobre huella de carbono.
La tensión entre demanda energética y compromisos climáticos va a definir el próximo capítulo de la adopción de IA. Si las gigantes tech no encuentran alternativas más limpias a escala, la regulación ambiental podría convertirse en el principal freno para la expansión de infraestructura de inteligencia artificial.
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